Cuando la luz se tapa, detrás solo quedan sombras, lejanas, opacas, murmullos que no dicen nada, desesperanzas y caminos perdidos… Bálsamos de néctar que conducen a la embriaguez perfumada por el humo amarillo que baña el desconsuelo y la falacia…
En el espacio donde se amamantan los sueños e ilusiones, la ubre no siempre da fresca y rica leche, agriando el suculento manjar dispuesto a combinar.
En ese columpio, donde se acunan pensamientos, la hipocresía precedida por el pánico ha establecido una sucursal en jornadas de puertas abiertas, para ofrecer a muy alto precio, amor con cláusulas y recibos, guiado por dos luceros, apoyados en bastón de ciego, por los que deambulan sin misterio, ríos de colirio tapando la necrosis de la dignidad.
Una mano tapa la otra y un paso precede a otro paso…
La incoherencia se torna existencia, acomodada en las cadenas de una esclavitud a la peripecia irracional.
Cuando la luz se tapa, detrás solo queda penumbra.
Fran Esplá
Fran Esplá
Pero la luz siempre vuelve a encenderse, y la intensidad con la que ilumina hace percibir las cosas de otra manera. A veces, solo a veces, es necesario acudir a esa penumbra y retozar en ella, para poder disfrutar de un deslumbrante "amanecer".
ResponderEliminarUn beso
Otro para ti Carmen, como me alegra que nos encontráramos en este paseo, Un fuerte abrazo.
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