Todo sería más fácil si no existiera mas sonido que el de la música, la que yo tengo en la cabeza cuando me siento a observar tranquilamente todo lo que me rodea, como esos niños que en su azorado comportamiento se miran y sin sonido alguno están en completa y armónica confianza, uno levanta la mano y el otro le sigue sin necesidad de palabra… como esas palomas que desapercibidas para nosotros observan cada gesto nuestro, atentas a lo que les pueda llegar, o las hermosas plantas que abriendo todo su cuerpo ofrecen el mejor de los aromas e irresistibles colores sin pedir salario alguno.
En el preciado rincón de la barra del bar saboreando un café, aprecié que fulano con gesto abatido hoy no alardeaba de sus interminables posesiones, que a mengano un brillo especial acompañado de una sinuosa sonrisa le iluminaba el rostro, que menganita en un incesante tamborileo martilleaba el servilletero con sus dedos a la perorata de lo tranquila y sosegada que se encontraba desde que… a fulanita oteando por la ventana absorta en sus pensamientos mientras el compañero le contaba en incesante verborrea un sinfín de machacantes apreciaciones…
Pero hoy también en una mesa estaba ella con su elegante figura y altivo semblante, con una mano sostenía el cigarro tanteando con su dedo pulgar levemente la boquilla, mientras con la otra, acariciaba su cabello marfil y oro, ofreciéndolo hacia el lado al que yo me encontraba, creo que no existe regalo más hermoso para los sentidos que contemplar la algarabía que un simple gesto puede propinar en el espacio.
El mundo del silencio es como una gran pantalla con banda sonora de la cual me alimento, sería mucho más rico y fértil sin necesidad de palabras tan solo hechos, contemplar todo lo maravilloso que acontece en insignificantes instantes de los cuales tantas cosas se pierden al amparo de alguien que en silencio los acoja.
Un día oí a lo lejos entre el tumulto… mira el rarito, está sordo perdido…
A lo que menté, no compañero no, mis pensamientos bailan al compás de lo que nunca puedas imaginar, mis ojos perciben lo que los tuyos nunca sabrían encontrar, y si los cierro mi olfato traerá con su aroma todos los momentos que en silencio supe apreciar, sus problemas, sus alardes, el desasosiego, tu necedad y por encima lo mejor de todo su sonrisa…. así que tranquilo no sufras por mi sordera o mutismo que a mí me propina una gran felicidad...
Fran Esplá
Fran Esplá
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